A propósito del transporte en los “nuevos desarrollos urbanos” y de los autobuses en Navalcarnero

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Los "nuevos" desarrollos urbanos de Navalcarnero medio construidos (ya camino de una década), alejados del casco urbano con fines meramente especulativos, dejaron a los vecin@s de los barrios de La Dehesa, El Pinar y San Andrés y sus habitantes (estimados en cerca de 10.000) sumidos en una situación de abandono, tanto por la no finalización de los barrios como por las carencias de dotaciones en servicios esenciales como colegios, centros de salud, culturales, deportivos, etc. Los vecin@s se encuentran entre parcelas y medianas sin finalizar con unas casas compradas a precio de oro en lo que serían desarrollos urbanos con todas las necesidades cubiertas, incluido el tren. Finalmente la situación es de unos desarrollos inacabados, peligrosos y sin servicios. Familias, jóvenes y una generación de niños que han crecido en un barrio mas parecido a un Chernobyl apocalíptico que a un barrio normal de cualquier municipio de la Comunidad de Madrid. Vecin@s que se pregunta como es posible que no haya ni una farmacia a la que acudir andando.

Además para tod@s ell@s se suma la dificultad de encontrarse en una lamentable situación grave de incomunicación, tanto para llegar a sus hospitales de referencia como para acercarse a Madrid a trabajar. Estos barrios solo disponen de una línea de transporte de autobús circular de todo el municipio (Línea 1) con una frecuencia de paso de 30 minutos, con inicio y final de servicio que deja incomunicados a los vecinos durante largas horas y que no es válido para cubrir las necesidades básicas. Algun@s vecin@s que no disponen de dos coches se ven obligados a su utilización como lanzaderas pagando otro nuevo billete por ello para lograr enlazar con las numerosas líneas que cruzan el resto de Navalcarnero. Otr@s tienen que hacer las lanzaderas con sus coches para acercarse a las paradas de autobús mas cercanas. Otr@s tienen que meter a sus bebes a los coches a altas horas de la noche para ir a recoger "obligatoriamente en familia", a sus parejas. Otr@s andan de madrugada o de noche si han perdido la Línea 1, entre aceras y descampados oscuros.

Los vecinos y las familias se ven obligados a dotarse de medios de transporte propios. Todas estas circunstancias con niños y miembros de las unidades familiares tratando de llegar a diferentes horas sin un transporte digno se ve además acrecentada con los radar dispuestos a modo de peaje de entrada y salida, simplemente por ir a casa y transitar por el paraje fantasmal del barrio de San Isidro.

Estos barrios se sustentaron sobre la promesa de un sobresaliente transporte que hoy no es una realidad, empeorando las condiciones de vida de tod@s ell@s. Además no es un problema solo de estos barrios, es un problema de todo el pueblo que ve como el resto de líneas de autobuses se ve colapsada en horas punta y la gente que paga un abono de 82 euros tiene que ir de pie un trayecto de media hora (sin tráfico), en autovía, cubriendo una distancia de 36 kilómetros, lo que entendemos podría incurrir en el incumplimiento de las normas de seguridad vial elementales.